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COLABORADORES / MANUEL MONTILLA

 ReVista OjOs.com    JULIO DE 2017

Elliette Ramírez Alvarado: La hoguera desnuda

 

 

Desnudos para siempre de lenguajes

Alfonso Chase

 

 

Elliette de la Trinidad Ramírez Alvarado, indohispana, egipcia, libanesa, poeta y escultora costarricense, de pura vida. Luchando con la piedra, la arcilla y la madera, cual la enuncia la escritora Carmen Naranjo. O como ella misma se describe: temperamental, reflexiva, enamorada del amor, impredecible, romántica hasta las lágrimas. Desde el inicio se avizora un coctel explosivo. Le faltó anotar, plenamente sexual, amanuense de la palabra y humana, muy humana.

 

Entre sus libros publicados podemos contar: Nostalgia (1996), Simetría del silencio (1998), Hoguera infinita (2006), Para acariciar la piel de la sombra (2013), y tiene en prensa Balada para amantes sin rostro y Poemas al viento. De igual, está presente en número plural de antologías: El amor en la poesía costarricense (del Maestro Alfonso Chase), 100 años de poesía amorosa (Tertulia del bosque- Fundación Monteverde), Ocho siglos de poesía: pícaras, místicas y rebeldes (UNAM), Latido generacional (Círculo de Escritores Costarricenses),Catálogo y libro de arte La Erótika (Editorial Exódo), Con Sentido, Antología lírica (Juan A. García Núñez Editor).

 

Se confiesa amante de la música de Brahms, Chopin, Vivaldi, Beethoven, Ravel, Debussy, Saint Saens. De la cual extrae un sinfín de variaciones armónicas que refleja en sus textos. Anota que escribir es muy fácil. Lo difícil es el taller, la lucha contra la duda, la incertidumbre y limpiar esa emoción de la exaltación y de la pasión, dejar clara la imagen para que pueda ser comprendida, compartida.

 

Carmen Naranjo nos devela a Ellitte: es dueña de un dominio poético bien medido en la libertad de sus más vívidos, puros y exigentes encuentros con esa vida íntima que la sumerge en el amor. Ella ha construido un idioma de caricias presentes y ausentes en las encrucijadas de su lucha pasional. . . Y añade, la caricia necesita esa entrega sin límites. Posesiva es su voz poética, por eso debe decirse con tonos afirmativos y resonantes, para que aprendamos a cantar con ella esas canciones hondas y profundas del amor-dolor.

 

Por su parte, Ramón Oviero, entrañable bardo panameño ya en camino a la luz, dice sobre la poética de Elliette: es la celebración del amor. Es ir por el tiempo en una travesía infinita; es hallarlo en los pasos, en las caricias, en los adioses. Reencontrar el camino y transfigurar las ventanas del amor. Sentir el amanecer oculto, volver a sentir lo vivido desde donde divisamos la otra orilla del sueño.

 

El Maestro Alfonso Chase nos la externa con estas palabras: La desgarradura espiritual le sirve para conocerse mejor y comunicarnos un mensaje que cala hondo, que nos sumerge en una palabra de orfebre, (…) nos la presenta dueña de un oficio que solo se adquiere con trabajo, humildad y esa secreta grandeza de penetrar los recodos del pasado para surgir indemne a todas las influencias. Como ella misma.

 

La propia Elliette designa y vislumbra sus andaduras: Nacer de fragmentos interminables. Enfrascar la conciencia en un latido. Caminar capturada en el discurso del tiempo. Llorar o reír no importa. Si acumulo las gemas del momento. La expresión infinita, la tenacidad, la magia al reinventarme. Dueña de mí en audacias de sol y luna, fuego, viento y mar, amando la formación del universo, las diversas estaciones de la vida y el amor, con mi canto humanamente de arcilla.

 

CONFIESO AMOR

 

He sido infiel:

 

Amé en otro hombre todos los espacios

de tu cuerpo,

disfruté del placer

en el goce de otro sexo,

pero eras tú, amor, quien me tenía,

eras tú a quien poseía.

 

Debo decirte que fue

una noche esplendente

y también

que musité tu nombre

y que te amé

como ayer

en los brazos

 

de otro amor.

 

(De: Nostalgia)

 

En el Banquete, y en otros textos, Platón se interroga, con avaricia y estupor, qué son la belleza y la poesía. Como el cuerpo es el escalón más grosero, el pensador griego arguye que este mundo sensible es solo un trasunto del verdadero que fue morada del alma, conocido por el alma humana antes de hacerse pedestre. De tal, la poesía es una evocación bizarra de tal realidad inalcanzable. Dado lo cual el poeta se aleja de la cordura racional y se escabulle a un mundo solo plausible a los dioses. ¿Es la Poesía, por tanto, la voz de esos dioses, que aun para los helenos, y en contra de sus características humanas, eran lejanos y poco confiables?

 

Cuando descubrimos la poesía de Elliette, encontramos que esa voz humana y dolorosa, almizcle y sangre, piel y semen, lubricidad y penetración, nos convoca y nos define. Que la mayor gloria es el cuerpo y sus furores, que en la piel abierta nos reconocemos, que los viejos dioses han caducado y que nuestro reino es de este cuerpo. Y tomando las palabras de su gran amiga, Carilda Oliver Labra, podríamos externar: Y cerca de esto, que parece nada, / me transcurre una furia de esplendores / con ganas de vivir, como dolores / del fondo de la vena a la mirada.

 

En tal sentido acota Andrés Fernández, sobre los versos de Elliette, compañía corporal es esta poesía personal, íntima y sujeta a los vaivenes del ser amante, del haberlo sido y del estar siéndolo de modo simultáneo, porque –dicen– el amor es eterno mientras dura… lo que dura la lectura de un poema –agrego yo.

 

El poeta Cristián Marcelo ya enunció en una ocasión digna de memoriar: La poesía de Elliette es pagana, y a la vez, cristiana; mística y lujuriosa, versada en los placeres mundanos, pero inserta en los preceptos de la cristiandad. Estas antítesis–muy occidentales– por supuesto–, se encuentran montadas en los elementos primordiales del mundo grecorromano (agua, aire, tierra, fuego). Pero no son de ningún modo irreductibles entre ellos; al contrario, se transforman los unos en los otros; incluso proceden los unos de los otros con un rigor que alcanza a los cuerpos de los amantes, y están en el corazón de la dialéctica amorosa, que nos revela Elliette.

 

 

POEMA I

 

Basta mirarnos

para temblar

y gemir

Lúdico y sabio

el manglar de mi cuerpo

rastrea

el brasero creciente

de tu savia

llevándome

a soñar canciones

para acariciar tu piel

 

(De: Hoguera Infinita)

 

Peggy von Mayer, ha escrito sobre nuestra Elliette y sus afanes con la palabra poética, un erotismo pujante y eufórico que se complace en el goce de los encuentros, en el exacerbamiento de todos los sentidos, en la complicidad de intimidades furtivas y plenas, en el quieto sosiego de la espera. El amor se convierte en el elixir vivificante, sustancia mágica que borra todos los sinsabores y ofrece un firme asidero en medio de la borrasca de la vida. Es el amor el que transforma el entorno sórdido de la ciudad inhóspita en un espacio interior pleno de significaciones, el que le da sustancia y pálpito a las cosas más pequeñas. Son caminos que se recorren por los senderos del corazón…

 

VI

 

El juicio

Acaso existe el juicio

si el amor

en su vertical universo

levanta la urgencia

de su brújula impresionista

y agranda su preludio el invierno

 

(De: Para acariciar la piel de la sombra)

 

En la Nota Introductoria de Simetría del Silencio, Gézer González, devela: Y el amor surge aquí en su constante darse como experiencia afectiva de un proceso que implica la esperanza y la espera, la llegada o el encuentro, la culminación o entrega, la continuidad del encuentro, la desilusión y el desencuentro.

 

Como una loba

mis signos vigilan

el invierno.

 

Ansiedad secreta

de hembra

me agrede

y me persigue,

me subyuga,

me escarba,

me alcanza.

citándome

tus formas,

 

y te busco

y te encuentro.

            Te logro.

 

(De: Simetría del silencio)

 

Soledad y angustia, ardores de plenitud, encuentros con el cuerpo anhelado, búsqueda de lo innominado. Tales asertos, desasosiegos, no incurren en la poesía, son la poesía. hoy la he visto… la he visto y me ha mirado… / ¡Hoy creo en Dios!, nos obsequia en unas líneas de su Rima XVII, Gustavo Adolfo Bécquer. Y es que la poesía es un golpe feroz, debe serlo, a todo lo compartido con lo cotidiano. Es ese encuentro disuelto en una realidad que evade, que fustiga, lo percibido y lo deseado. Es cuando Elliette nos enfrenta a la erección del verbo convocado:

 

CUANDO TU VOZ ME DESVISTE

 

Cuando tu voz me desviste

y enlazas en mí

el litoral de tu palabra,

un cálido asombro

me influye

hacia cúspides exactas,

encarcelando el encanto

de tus amaneceres robados

y vibro inimaginadas

saudades

 

con sólo que tus manos

se posen en las mías

un reencuentro sin tiempo

se sonríe

 

y mágicas palabras

nos liberan.

 

(De la antología: El amor en la poesía costarricense)

 

Elliette Ramírez Alvarado, entrega su cuerpo, y su palabra, para convocarnos a esas aguas de ausencia y redención donde llegamos para ser, para encontrarnos, para disolvernos, para descubrir nuestra carne iluminada. Ya no necesitamos las dádivas de los antiguos viejos dioses, ahora y por la eternidad la ardorosa desvergüenza nos signa y nos revela acuciados, inclaudicables, por esta hoguera desnuda.

 

He aquí un vértice de la voz de Elliette Ramírez Alvarado:

 

 

SOBRE MI SEXO

 

Sobre mi sexo

dejas

el reposo de tus manos.

 

Soy tu canto,

tu sangre.

Todo en mí

te reclama

con todas las figuras

del asombro.

 

                         Luego

extiendes

las manos

por mis formas.

 

Tienes para mi

sujeto al universo:

 

el beso,

la caricia,

la palabra exacta

y el instante

preciso

del orgasmo.

 

(De: Simetría del silencio)

 

 

26

 

Somos

acaso

veladores

del fuego

crepitante

¿Arderá

el trozo de la vida

que gozamos

en la roja

insensatez

de lo prohibido?

 

(De: Hoguera Infinita)

 

 

QUISIERA

 

Quisiera

recordar cómo eres

 

y contemplar

la luna

transpirando el mismo aire

de la noche

 

y buscar luciérnagas

brillantes

con grillos cantándole

a una estrella.

 

Quisiera…

recordar cómo eres.

 

Quisiera

capturar la forma

que se perdió

en la ruta de tu ausencia.

 

Quisiera recordarte

tal como eres

 

para dejar de amarte.

 

(De la antología: El amor en la poesía costarricense)

 

 

I

 

De amor

me estalla la piel

cuando me llamas mía

 

Exigente mi sed

crece al fragor

enmarañado del invierno

 

IV

 

Y sólo basta mirarte

para sentir tus deseos

aullar tras mis huellas

 

Y cual escribió Carilda

Me desordeno, amor,

me desordeno

 

XII

 

Cómo no amarlo

en éste calendario del estío

que sujeta toda su presencia

Si me deja

tranquila y poseída

Como un sol

de media tarde en el estanque

 

(De: Para acariciar la piel de la sombra)

Manuel Montilla

 

Panamá, 1950. Viandante, artista multidisciplinario, editor, investigador visual, gestor cultural, curador, comunicador social, bibliófilo, coleccionista. Director Ejecutivo de la Pinacoteca de Arte Contemporáneo de Chiriquí y de la Fundación para las Artes Montilla e Hijos. Habita en David, Chiriquí, donde se dedica a las investigaciones artísticas y literarias, a la edición alternativa, al diseño gráfico, a la fotografía creativa, al arte público y a la gestión cultural y patrimonial. Vive en silencio.

www.manuelmontillaarte.com

Elliete Ramírez Alvarado

Elliette Ramírez Alvarado

 

(San José, Costa Rica, 1939). Estudios de escultura en la Casa del Artista, Costa Rica, Artes plásticas en El Salvador y Nicaragua. Danza y ballet en Costa Rica. Arte dramático en el INAD, Costa Rica. Talleres literarios en San José, Costa Rica con Francisco Zúñiga Díaz, Carmen Naranjo, Jorge Andrés Camacho, Gézer González y el Maestro Alfonso Chase. Como poeta ha publicado, entre otros títulos: Nostalgia (Imprenta Universal, Costa Rica, 1996), Simetría del silencio (Imprenta Universal, Costa Rica, 1998), Hoguera infinita (Editorial Costa Rica, 2006), Para acariciar la piel de la sombra (Sistema Editorial Fundación, Chiriquí, Panamá, 2013). Tiene en prensa  Balada ´para amantes sin rostro y Poemas al viento. Sus poemas están presentes en número plural de antologías y sus esculturas forman parte de importantes colecciones internacionales. Ha participado en recitales y encuentros de poetas en Francia, Alemania, Puerto Rico, Cuba, Costa Rica y Panamá. Es miembro de la Asociación de Autores de Obras Artísticas, Literarias y Científicas de Costa Rica, de la Asociación Costarricense de Escritoras. Miembro de Honor Internacional de la Fundación para las Artes Montilla e Hijos, del Sistema Editorial Fundación y de la Pinacoteca de Arte Contemporáneo de Chiriquí (Panamá). Parte de su poesía ha sido traducida al árabe y forma parte de la Nueva Biblioteca de Alejandría, en Egipto.

Xenia Judith Saavedra

 

(Monagrillo, Herrera, Panamá, 1945). Primera mujer panameña con estudios formales de escultura en el extranjero (Instituto Nacional de Bellas Artes, México, 1969). Docente de escultura en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de Panamá (ENAP, 1970-2000). Trabaja sus piezas escultóricas en terracota, marmolina, madera, mármol, bronce, resina epóxica y papel. Utiliza el óleo y el acrílico para sus obras pictóricas sobre lienzo y papel. Ha expuesto en eventos nacionales y foráneos, en países como Estados Unidos, Cuba, México, Argentina, Holanda, Luxemburgo y Bélgica. En 1997 exhibe en el Smithsonian, Washington. 2008 en el Museo de las Américas, en Miami. En 2010 representa a Panamá en ETNIA, Abayye de Neumunster, Luxenburgo, y en la Feria de arte latinoamericano de Bruselas. Para el 2011 presenta sus esculturas en el Museo de Arte Latino de Lakma, Holanda. Publica, 2016, dos importantes libros de escultura: Esencia de vida, que recoge su labor como artista, maestra y madre, y Mis manos y la escultura, ejecución, técnicas y procedimientos, donde recoge su experiencia de treinta años en la docencia y presenta una guía práctica y sencilla de los procesos de trabajo de los diversos materiales escultóricos.

 

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Xenia Judith Saavedra

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