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COLABORADORES / GUILLERMO PALLACÁN

 ReVista OjOs.com    MAYO DE 2017

¿QUÉ FUNCIÓN CUMPLE EL ARTE?

 

¿Qué rol está determinado a cumplir las diversas manifestaciones artísticas, cómo el cine, el teatro, la fotografía, la danza, las artes visuales, la escultura, la performance; en éste territorio latinoamericano plagado de desastres y convulsiones sociales, políticas y financieras? Una frase del filósofo alemán Theodor Adorno nos ilustra en algo al respecto, oigámoslo: “La función del arte no es mostrar alternativas, sino resistir; únicamente a través de la forma, al curso del mundo que siempre está apuntando con una pistola la cabeza de los hombres”

 

Una de las características más notorias que une a la mayoría de los creadores de éste lado del mundo, es un espíritu de rechazo hacia la oficialidad y un afán de encontrar lenguajes propios y sugestivos de expresión; siendo que en ocasiones la libertad dura poco y en el arte, la libertad siempre es una lucha por pelearla y ganarla. Por lo  tanto, siendo un arte oficialmente no oficial, la cultura no oficial es un crimen a perseguir.

 

Ernst Fischer, en su libro La necesidad del arte; plantea una idea muy interesante cuando reflexiona acerca de esta función y llega a la conclusión de que es un medio indispensable para fusionar al individuo con el todo: “…el hombre quiere ser algo más que el mismo, no le satisface ser un individuo separado, quiere ser un hombre total. Sabe que solo puede alcanzar la plenitud, la totalidad si toma posesión de aquellas experiencias de los demás que pueden ser potencialmente suyas…”. Para él autor citado, el arte debe reflejar al hombre en su infinita capacidad de asociarse con los demás, de compartir las experiencias y las ideas.

 

Por ello, no hay como los desastres, una emergencia, sequías o inundaciones, algún terremoto grande, para revelar (por contraste) las enormes posibilidades que ofrece o absorbe el arte de lo que suele constituir un discurso rutinario u obvio. Es en éstos momentos cuando el arte revela su capacidad de sobrepasar los pragmatismos objetivos en que a veces discurre, fabricando un producto escapista, trivial, endogámico. ¿Esta opción rinde algún beneficio, tanto a nivel de público como de aceptación en el medio al cual pertenece? ¿La función última del arte es hacer presente un hecho, para luego olvidarlo? La demolición de los sentimientos no tiene otra función que dejar  sin soporte a la memoria permanente. La memoria puede ser muda, y concentrar el recuerdo y pensamiento de todos quienes conviven con él, hasta convertirse en un objeto dotado de un poder formidable; que con su sola presencia logra traer el pasado o el hecho puntual, a la actualidad y transformarlo en un momento sagrado.

 

Para los romanos, Jano era un dios de dos caras, se lo representaba portando en una mano un garrote y en la otra una llave. Podía franquear el paso o impedirlo; gozaba del privilegio de ver simultáneamente el pasado y el futuro, convirtiéndose en metáfora iluminadora del mundo presente contemporáneo.

 

La polarización política y social , el poder de los medios de comunicación, los conflictos entre derechas e izquierdas, la energía de lo femenino junto a la brutalidad de lo masculino, generando constantes choques. Estos asuntos siempre entrecruzándose con el desarrollo histórico que pueblan la mayor parte de los dilemas de éste tiempo. La modernidad tiene ciertos paradigmas que se exhiben profusamente, constituyéndose en la avanzada de una forma de vida superior, deseable a todos, aunque no al alcance de la mayoría tecnificada, puesta al día con el resto del mundo, pero solitaria también a más no poder.

 

Podríamos decir que la función primigenia del arte es reproducir las apariencias de lo real de forma convincente, registrar el mundo perceptible, el hecho físico, cuantificable o no, con la capacidad del empleo de las metáforas. Porque antes que re-presentar de manera literal todo el suceso narrativo, el arte lo encuadra de muchas maneras las partes que lo componen y organizan, mediante una sucesión de fragmentos que permiten entender el conjunto. En el libro de Job, el hombre no vale más que cualquier otra cosa que la creación, incluso ocupando un lugar secundario, será porque la creación (incluyendo a Dios) desconfía de la capacidad de los humanos para interpretar la existencia y expresarse en él mediante los lenguajes que ha creado. Por ello, el arte arma sus recursos o lenguaje con parábolas donde el sentido no está nunca explicitado claramente y lo más prudente para todos nosotros, es experimentar en privado dicho contacto, dónde el discurso es incompleto, fragmentado, desequilibrado; a pesar de utilizar metáforas del mundo cotidiano.

 

Entonces, ¿la función del arte deja la obra plagada de hermenéuticas trampas, seduciéndonos?

 

Si para resolver todos los inconvenientes que nos coloca vivir una existencia plena, se requiere una inteligencia fuerte y en constante evolución, en el arte la exigencia es aún mayor y difícil de satisfacer.

Guillermo Pallacán


(Chile). Dramaturgo, Gestor Cultural miembro de la Corporación Cultural Increpa organizadora del festival ARTErotica en Santiago de Chile.

Corresponsal de la ReVista OjOs.com en Chile.

Con la complicidad de las más importantes entidades culturales de Chile informarán sobre los más importantes acontecimientos y los procesos eróticos desarrollados para la celebración de próximos festivales.

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