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COLABORADORES / GUILLERMO PALLACÁN

 ReVista OjOs.com   SEPTIEMBRE DE 2017

¿A donde se dirige el teatro contemporáneo?

 

Década a década se dice que el teatro ha muerto; qué solo impera un teatro con temática comercial y actores que siempre repiten los mismos recursos personaje tras personaje, copiando esquemas ya conocidos por la audiencia. En la obra  de teatro El Año Internacional del Olvido, exhibido en el Teatro Nacional de Chile, (TNCH) en el marco de un encuentro de jóvenes directores emergentes; la tesis básica que atraviesa este montaje es la transmutación escénica en una comunión tribal. La pregunta base que se plantean los jóvenes es: ¿Qué pretendemos, qué queremos? De acuerdo a lo visto en escena, es visibilizarse ante el mundo, ante sus padres. Demostrar que “están”, que “existen”; que están haciendo cosas. Para ello se valen de los recursos que provee el teatro de agitación. Un teatro cuya estructura posee una mínima base de argumentos a modo de flashes informativos, con una superficial dramatización, que junto a un narrador o coro griego, resume las consignas ideológicas, y últimamente, llaman a la acción del público presente.

 

El filósofo y curador artístico Boris Grays, asevera lo siguiente: Hoy todo el mundo quiere subirse al escenario. No hay público. Podemos estar seguros de que el arte será cada vez más democrático, cada vez más personas participarán en la producción y distribución artística.

 

En un teatro de ésta característica o formato, los ejes de sustentación radican en el llamado teatro performativo, conformando una asociación ilícita como organización recurrente de personajes en la dramaturgia joven actual chilena, dónde siempre el desarrollo del discurso está ligado a la organización que efectúan los personajes para alcanzar por una vía lícita, fines reivindicatorios y de justicia. La búsqueda de inspiración motivacional que las obras de los jóvenes autores están indagando, es en asuntos tan variados como la vida misma, a saber: los pintores rusos de principios del siglo XX (David Atencio. Chile. Teorema). El naciente movimiento que propugna los sentimientos que las plantas y árboles poseen; de acuerdo a papers publicados últimamente (Manuela Infante. Chile. Estado Vegetal). La pornografía cruda que invade diferentes estratos sociales como forma de escapismo y placer hedonista. La crónica roja o policial, las noticias de desastres originados por la fuerza de la naturaleza o fenómenos climáticos (Bosco Cayo. Chile. El Dylan). La humana inquietud por el conocimiento enciclopédico, y cómo éste saber determina nuestro actual modo de ser (Sergio Blanco. Uruguay. Tebas Land). Las problemáticas en una sociedad que provoca la homosexualidad, la transgresión sexual, lo trans o el movimiento Queer (Carla Zúñiga. Chile. Los Tristísimos Veranos de la Princesa Diana). Todas éstas temáticas abren la narración teatral a aquellas áreas que indagan muchas veces en la inamovilidad de las emociones y mantienen las reacciones  rígidas y estáticas en una y otra obra. Se peca en algunos casos de copiar un esquema y repetir la fórmula que el público espera, cómo una forma de renovar las mismas emociones con secuencias conocidas.

 

Para que todo ello se mantenga incólume y sin alteraciones, operan los festivales como punto de circulación: dónde se muestran novedosas propuestas escénicas, se vinculan temáticas, se relacionan los eventos entre sí generándose alianzas y jerarquizándose los diferentes géneros escénicos. La pregunta apunta al qué y al quiénes van dirigidos, hacia qué públicos desean cautivar y, lo que es primordial, fidelizar con renovaciones siempre.

 

Lo que muere son los esquemas y fórmulas teatrales transformadas en clásicos por el público, por el conocimiento que adquieren de los recursos dramáticos en juego. Entonces lo que hacen las nuevas generaciones de dramaturgos y teatristas, es proponer el rompimiento de éstos códigos integrando otros recursos venidos de áreas disimiles y, muchas veces, en confrontación con lo clásico; siendo necesarias para su continua renovación y mantener con buena salud el arte teatral.

Guillermo Pallacán


(Chile). Dramaturgo, Gestor Cultural miembro de la Corporación Cultural Increpa organizadora del festival ARTErotica en Santiago de Chile.

Corresponsal de la ReVista OjOs.com en Chile.

Con la complicidad de las más importantes entidades culturales de Chile informarán sobre los más importantes acontecimientos y los procesos eróticos desarrollados para la celebración de próximos festivales.

Imágenes tomadas de internet

 

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