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EDITORIALES

 ReVista OjOs.com   MAYO DE 2017

 

 

 

Fernando Guinard por Darío Ortiz

 

LiteArtEros EN LA GALERÍA DEL MaReA

 

 

 

El silencio es manifestado contra las manifestaciones artísticas más audaces mientras los medios de comunicación pretenden instaurar un mundo de autistas. El poder se ha fundido con la más rampante ignorancia.

Carlos Granada

 

 

 

La ReVista OjOs.com es un proyecto editorial y estético donde participan los amigos del MaReA que viven el erotismo como un proyecto cultural y libertino políticamente incorrecto con toques de romanticismo, erotismo y pornografía preñado de imaginación, sátira, y denuncia.

 

Es lógico que no sea para todo el mundo. Solo para gente muy especial.

 

Como es difícil sobrevivir en un país caracterizado por la falta de afecto, el MaReA ha decidido ofrecer sus instalaciones privadas al servicio de aquellas personas que no tienen acceso a las mieles del poder y no maman de la teta oficial.

 

Es así que inauguramos este proceso con la exposición LiterArtEros, ritual de aproximaciones, acto liberador que insulta, irrita, estremece y salva del desaliento y la aflicción. Una mezcla de romanticismo, erotismo, y pornografía como concepto estético.

 

Respondieron a la citación las artistas peruanas Judith Ibáñez Burga y Paola Rossi, con quienes compartí el año pasado su espíritu erótico y su voltaje que rompe con todas las reglas de comportamiento establecidas por el establecimiento. Y la española residente en Chile, Larisa Bernardo Saavedra. Y las colombianas Elvira Rico Grillo, Diana Patricia Soto Aristizábal, Angie Roa Fajardo, Soraya Cristo y Dimarc Ayala.

 

Y recuerdo las palabras escritas por el poeta Jotamario Arbeláez en el prólogo del libro El Espíritu Erótico: “Ocurre que ahora son las mujeres quienes con más atrevimiento se mueven dentro de la lubricidad lírica (. . .) la poeta mujer se entrega de lleno a la sensación desaforada en sucesivos orgasmos letrados, (. . .) o como comprobación desilusionante de que su muso colombiano no le hace ni cosquillas tras las caricias”.

 

También participaron los artistas colombianos Eivar Moya, Iván Hurtado-Lorenzo, Hugo Ariaslobo, Carlos Enrique Sanabria y Octavio Mendoza. Y para complementar la muestra se exhibieron obras de la colección del MaReA de los artistas Ángel Loochkartt, Augusto Rendón, Umberto Giangrandi, Ivan Rickenmann, Fernando Maldonado, Jaime Rendón, Jorge Mariño, Marlène Bisson, Rodolfo Vélez, Ángel Beccassino, Alfredo Araujo Santoyo, Walter Tello, Tiberio Vanegas, Benito Rosas, Emilia Castañeda, Antulín Tello, Alejandro Spynoza, Hugo Dubon, Jim Amaral, Jorge Rocha, Filomeno Hernández, Mario Andrés Bermeo, Hugo Martínez, Rafael Penagos, Tatiana Mártin y Hernán Darío Correa.

Elvira Rico Grillo. Rojo el libro, 2017. Libro de artista artesanal, 35 x 25 cm. 16 páginas.

Diana Patricia Soto. El abrazo, 2013. Grafito sobre papel, 20 x 26 cm.

 

Tu abrazo

 

Tomaré tus abrazos con cuidado, con sigilo,

Encenderé sus brillos, arroparé sus fríos,

Escucharé sus palabras que me gritan al vacío,

Dibujaré sus apegos entre tu cuerpo y el mío,

Se alegrará mi alma, me invadirá el rocío.

Iván Hurtado-Lorenzo. De la serie: Simulaciones,
2017. Mixta sobre lienzo, 150 x 100 cm.

Angustia

No vengo esta noche a vencer tu cuerpo, oh bestia

en la que van los pecados de un pueblo, ni a excavar

en tus cabellos impuros una triste tempestad

bajo el hastío incurable que derrama mi beso:

 

Pido a tu lecho el pesado dormir sin sueños

que se cierne bajo las cortinas desconocidas del

remordimiento

y que puedes gustar tras tus negras mentiras,

tú, que sobre la nada sabes más que los muertos.

 

Pues el vicio, al roer mi nativa nobleza,

me ha marcado como a ti, con su esterilidad,

pero, mientras tu seno de piedra está habitado

 

por un corazón al que el diente de ningún crimen hiere

yo huyo, lívido, derrotado, obsesionado por mi sudario

como miedo a morir cuando me acuesto sólo.

 

Stéphane Mallarmé

Francia (1842 - 1898)

Guillermo Pallacán. Desnudez. Xilografía, 33.5 x 48 cm

Dimarc Ayala. Lector activo, 2017. Acrílico sobre lienzo, 80 x 100 cm

 

Lector Activo

 

¿Cómo me lees?

¿Cómo quiero que me leas?

Cuando ofrezco mi mano

invitación formal a los laberintos de mi tálamo,

más que entrar a mi lecho ingresa como datos

a mi médula espinal y sistema nervioso,

moléculas neurotransmisoras de mi encéfalo

bajo esta provocación que yo disfruto

en este reconocer de mi cuerpo amorfo.

 

Como me lees en mi llamado

dejo a un lado mi carne, mi sexo. . .

En que entrañas reconoces la fuerza y mi vivencia

que no se ajusta, no se detiene

en prejuicios de categorías geosociales.

 

Quién dijo que penetrarnos tenía un cóncavo y un convexo,

por qué recibirte ha de ser una pasiva sumisión

cuando hay certeza, ambos disfrutamos

de la ambigüedad de nuestros secretos.

Qué hay en nuestros centros cuando al momento de tejerse nuestra piel;

en el bullir de nuestra sangre,

en ese cosquilleo interior,

se desconciertan nuestras hembras biológicas. . .

gametos que transitan desobedientes

por la entrepierna de la cultura

mientras nuestro aire se sostiene

en el seno de la lujuria.

Quién dice que no podemos arriesgar en estos tiempos,

de nuestros años

cuando el mundo es viejo

y ya ha dejado atrás el afán de sentir

bajo moldes cosméticos que definen nuestros cromosomas.

La espalda a engaños universales

para dar licencia al encanto de la ceremonia.

 

Maribel Medina Caicedo

Colombia

Del libro: Bifronte, 2016

Eivar Moya. La conquista del Everest, 2017. Mixta sobre lienzo, 50 x 70 cm.

 

Senos

 

Tus senos locos

como el descubrimiento de América.

Bienaventurados como la Pinta, La Niña y la Santa María.

Tus dos senos hechos de lámina de barcos y de hélices en vibración.

Hermosos como la conquista del espacio.

 

José Barroeta

Venezuela

(1942 - 2006)

Soraya Cristo. Bésame mucho, 2017. Mixta sobre lienzo, 150 x 90 cm

 

¿Puedo tocar? –dijo él

voy a gritar –dijo ella

sólo una vez –dijo él

Oh, qué delicia –dijo ella

 

¿Puedo tocar? –dijo él

¿cuánto? dijo ella

mucho –dijo él

¿por qué no? –dijo ella

 

vamos –dijo él

no muy lejos –dijo ella

¿dónde es mejor? dijo él

donde tú estás –dijo ella

¿puedo quedarme? –dijo él

¿de qué modo? –dijo ella

así –dijo él

si me besas -dijo ella

 

¿puedo moverme? –dijo él

¿es amor? –dijo ella

si tú quieres –dijo él

pero tú matas –dijo ella

así es la vida –dijo él

pero tu esposa –dijo ella

ahora –dijo él

ay –dijo ella

 

tiptop –dijo él

no te detengas -dijo ella

oh, no –dijo él

despacio –dijo ella

 

¿te viniste? –dijo él

¡ammm! dijo ella

¡eres divina! –dijo él

(eres mío –dijo ella)

 

 

E.E. Cummings
Estados Unidos

(1894 - 1962)

 

 

Carlos Enrique Sanabria. Plástica. Acrílico sobre lienzo, 100 x 70 cm

 

 

No dejes putear de Max Factor tu belleza

En el Beauty parlor de la moda

No dejes sofisticar tu encanto natural

Y tu frescura de poma

 

                             con pomadas de radionovela

No dejes que marchiten tu aroma de rosa

                              y hembra hechicera

 

Tu belleza es pura

 

                              pero tu belleza de salón

 

Es belleza de puta de novela rosa

 

Gonzalo Arango

Colombia

(1931 - 1976)

 

Larisa Bernardo Saavedra. El despertar de la papisa. Fotografía. 50 x 70 cm.

 

Un poema pasional

Nuestra piel convertida en evangelio

La gruta entre tus piernas gestaba monedas de oro

Que rodaban hirviendo hasta entrar en mi pecho

Gestos expresando lo inefable

Gritos de luciérnaga,

Temblor de carne extendiéndose por la Tierra entera

nos acariciábamos hasta alisarnos como esferas

 

Alejandro Jodorowsky
(Chile)
1929

Larisa Bernardo Saavedra. El nacimiento de la poesía. Fotografía. 50 x 70 cm.

 

 

El nacimiento de la poesía

 

Mente blanca e insomne que sueña despierta,

delirio colosal hambriento de utopías

que cabalgan hacia la luna,

pensando en pintar el alma

y una conciencia vagabunda recitando flores que exhalan pureza

con el liquido astral que germina en el corazón

y entre los escombros de su memoria,

recita un paisaje bucólico que invoca poemas

germinando entre las plegarias del Ser

y un universo de letras,

se ofrece a guardar silencio,

para ser descubierto como un secreto infinito

enviado por ese misterio

que desprende el universo

y que toca la puerta del alma,

sin previo aviso,

como todo lo bello que convida la existencia

entonces el único camino posible,

es caer en éxtasis

ante la danza del cosmos

reflejado en las manos de aquellos ojos silvestres

que invocan movimientos entre la saliva de Dios

y pupilas empapadas de sal celestial

que desnudan el alma

sumergidas en el océano del misterio,

de esta existencia

donde se hace imprescindible navegar

entre las corrientes de la sincronía,

precisamente incrustada en esa magia

nace la poesía,

desde el principio de los tiempos,

mucho antes de que la palabra

comenzase a arder en la eternidad

 

Larisa Bernardo Saavedra
(España - Chile)

Octavio Mendoza. La última carta, 2014. Óleo sobre lienzo,130 x 110 cm.

 

Lo vivido

 

Hay un momento en que lo vivido

pide una explicación final;

en que la vida pasada

finge ser brisa que busca entre los cuartos,

 

               en que el recuerdo de alguien

               es esa flor en el vaso que cambiamos de sitio:

               Queremos partir a otros días

               y escoger lo que vamos a dejar:

 

Viejos papeles rotos, hojas secas con un nombre,

una foto en la que tenemos las piernas al aire

y el mundo es una pista de baile.

 

               No sabemos si llevar o dejar

               el brillo de tus ojos en otra fotografía diminuta,

               o tu última carta,

               con una frase irrenunciable:

               “Te estoy amando pronto, más pronto de lo posible”.

 

Octavio Mendoza

Colombia

Poema del libro en preparación:

Sueños diurnos.

Paola Rossi. Deseo, 2017. Grafito fotografiado y editado en la aplicación para celular Pics Art.

Fotografía. 59.5 x 75.5  cm.

 

 

El deseo de ti

 

Cuando me invade el deseo, pienso en ti, y me imagino lo que estaría haciéndote en ese momento... No tienes ni la más remota idea de todo lo que me imagino contigo y entonces el deseo crece más y más en mi interior...

Mi saliva vestirá tu piel desnuda;

Mis manos dibujarán como un Da Vinci tu cuerpo delineando paso a paso con la punta de mis dedos y más tarde con mi húmeda lengua;

Mis caderas bailarán en su fiesta privada con las tuyas y un solo gemido brotará de tu garganta y de la mía... Y el deseo sigue creciendo, ahora tu piel como un abrigo cubrirá la mía y otra vez tu lengua será el cincel de mi tibio cuerpo y de nuevo llegaremos al jardín del deseo... Y esta vez nuestro gemido estremecerá a la tierra y despertará el instinto más primitivo de los vecinos...

Así es mi deseo por ti;

No tienes ni la más remota idea de todo lo que pasa por mi mente cuando el deseo por ti, crece dentro de mí...

 

Serenna

México

Judith Ibáñez. Perspectiva, 2017. Mixta sobre lienzo, 50 x 40 cm.

 

 

Estética

 

Trazo infinito

 

Duele nalga

 

Rico trazo

 

Como tu trazo

 

Judith Ibáñez

Perú

Angie Roa. Autorretrato. 2013. Lápiz de color sobre papel, 32 x 46 cm.

 

 

Prefieres no escuchar.

Juegas con la llama de la vela.

En el techo veo tus dedos de gigante destructor

 

Gonzalo Márquez Cristo

Colombia

(1963 - 2016)

Hugo Ariaslobo. Cuerpo de mujer, 2014. Óleo sobre lienzo, 143 x 74 cm

 

 

La putica del pueblo

 

La gente decía como en un sonsonete

que eras “la putica del pueblo”

Señalando con el dedo la historia de la feria

de las muchachas del campo.

 

Cada uno de nosotros los muchachos de entonces

maulló a su puerta como un gato noctámbulo

Loco por ponerle las manos encima

a la “putica del pueblo”.

 

Las muchachas amontonadas en la habitación

emanaban una niebla dulce

Esperando con sus vestidos escotados

y sus brazos morenos por todas partes

pero refrescantes como el hielo.

 

Me deprimía que mi amigo el pintor

no estuviera allí para verlo

 

Una vez vislumbré su rostro real

por detrás de su agradable rostro sonriente

Entonces la tome de la mano y le dije

“Ven conmigo y tecompraré un vestido y un pañuelo”

 

Cabeceó afirmando de acuerdo consigo misma

y miro la botella de vino triste

Y las otras muchachas en sus pedestales agitaron las manos

con anillo de rubí de vidrio en el dedo-del-corazón

y dijeron “adiós adiós María”;

y dijeron también “no la engañes”

 

Y María se volvió y dijo “adiós muchachas buena suerte”

y me pareció que estaba casi llorando

 

Hoy he vuelto a encontrarla a María

Se me quedó mirando un largo rato antes de salir huyendo

Sigue habiendo en ella algo digno de hacerla aparecer en mis canciones

aunque la gente canté en estribillo

que fue la “putica del pueblo”…

 

 

Mario Rivero
Colombia

(1935 - 2009)

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