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 ReVista OjOs.com    AGOSTO  DE 2017

COLABORADORES / ANTONIO USUGA  MONSALVE

La dramaturgia del porno (11)

 

 

Sobre la leche derramada

Por Antonio Usuga Monsalve

 

 

La proa de un barco. La luz deja ver el mástil con un marinero asomándose al mar. Tiene un catalejo. El mar es el público, claro, es un cliché teatral que no queremos evadir. El tipo no da señales de excitación, salvo cuando dice ver tierra o algo por el estilo. Lentamente una tipa, que estaba debajo de él y que da todas las señales posibles como para decir que le estaba mamando la verga al marinero, se levanta y divisa el mar.

 

Charly:

 

¿Morita, quieres mirar?

 

El marinero, que ya sabemos que se llama Charly le pasa el catalejo, y la mujer (Morita) primero se lo pone en el ojo, hace un gesto de aburrida y dice:

 

Morita:

 

Ay, Charly, tengo las tetas tan grandes hoy.

 

Luego Morita se levanta la falda y se frota el catalejo en la vagina como si fuera un pene. El marinero ni se inmuta. Con esa desidia mete su verga en la vagina de la mujer pero con toda su atención puesta en el mar. La luz se abre y muestra, abajo, en la plataforma a unas diez personas en una orgia. Si son veinte las personas en la orgia, este ejercicio teatral crecería en verosimilitud. Si son cuarenta batiríamos algún record, seguramente el de más fluidos derramados en una misma escena.

 

Oscuro

 

La proa de un barco. Ya Charly y Morita no están en el mástil mirando al mar. Participan de la orgía cada cual con una persona diferente.

 

El resto de la acción en la escena no es otra que la orgía. Ah, y salvo una actividad que una mujer, la única que está vestida, hará paralela a los parlamentos, paralela a la orgía. Su actividad consiste en sacar el agua blanca que inunda el barco y que parece, lo va a hundir. Hay que decir que la mujer vestida tiene un traje hermoso tipo reina de alguna serie inglesa como los Tudors.

 

Morita:

 

(Penetrada por un tipo que no es Charly. Una mujer le besa las tetas) A Charly le besé la verga hasta que eyaculó. Lógicamente lo hizo en mi boca. Después lo miro a los ojos y le pregunto si todavía me quiere. Claro que sí, dice y se acuesta de lado y con una de sus manos me toca los hombros y el cuello y un pie, hasta que se duerme. Lo contemplo con tantos deseos de atraparlo que lo quiero despertar y decirle que no se vaya, que hoy podríamos dormir sin pensar que mañana ya no nos vamos a volver a ver y pienso que parece un niño cuando lo veo así, dormido, profundo, con la boquita abierta con los dedos apretados con los ojos entrecerrados. Entonces pongo mis dedos entre mis piernas y meto uno y meto dos y me masturbo y lo miro dormir y me acuesto a su lado y le pregunto si todavía me quiere. Y él dice si, o parece decir si, con un ruidito, un ronroneo, pero dice que sí y eso es lo más importante.

 

Charly:

 

(Tiene en cuatro a una tipa que no es Morita) A la Morita la vi la última vez en esta cama, jajaja. Estaba sin ropa. Desnuda, quiero decir. Esta aclaración es fundamental si se trata de hablar de ella. Para ella es indispensable que se diferencie el hecho de estar sin ropa al hecho de estar desnuda. Es un asunto filosófico que no sirve de nada ahora, lo que me permite dejarlo de lado y continuar sin preocuparme por lo que pueda pensar ella de mí en este momento de nuestras vidas. Ese día, Morita trajo un vaso con agua y se lo bebió todo. Deja un par de gotas de agua en el vaso que me tira en la cara y luego me las limpia con la lengua, como un animalito, y con los dedos me seca las babas que me deja su lengua. Tranquilo amor dice y se acuesta para que se lo metiera otra vez. Insisto. Le digo, hoy si Morita mi amor, hoy si porfa, dejátelo meter por la vagina y ella dice no, eso es sólo para el que vaya a ser mi marido y se voltea y para el culo y abre las piernas y me dice si no te gusta así entonces hablá ya que me voy y yo le digo tranquila Morita mi amor que no es nada y ella dice tonto, y está tan excitada, mientras siente que le entra por el culo, como siempre, desde que nos conocemos. No amor no puedo, dice hasta que me siente eyacular y me deja tranquilo. Yo la veo cómo se va escondiendo en un rincón entre la cama y el muro. Llora. Es tu hermano, le pregunto y ella dice sí con la cabeza. Agarra la cobija y llora como un animal muy suave metida toda entre la cobija, y sin decirle nada trato de acariciarla pero la cobija no deja.

 

Oscuro

 

Morita y Charly pichando de la manera más tierna posible. Todo alrededor se ha silenciado. Las otras parejas incluida la mujer que saca el agua blanca, están paralizados.

 

Charly:

 

Para mí las tetas que no sean exageradamente grandes ni muy pequeñas.

 

Morita:

 

Prefiero sin siliconas y eso sí, que estén más o menoscaídas.

 

Charly:

 

No muy paradas.

 

Morita:

 

Parecen de mentiras.

 

Charly:

 

Para ti, dos penes erectos y los pechos duros de dos hombres, ojalá con ojos oscuros.

 

Morita:

 

Que uno de los tipos sea alto y decente y sepa hablar francés y eso sí, que use zapatos de cuero italiano y a demás una mochila con alguna insignia precolombina.

 

Charly:

 

El otro tipo puede ser deportista.

 

Morita:

 

Un nadador, o un patinador: los culos de los patinadores son preciosos.

 

Charly:

 

Para mí una modelo de cualquier casa, ni muy flaca ni muy alta y que tenga el pelo liso y rubio.

 

Morita:

 

Los labios son indispensables. Nada de labios anchos ni muy delgados, para mí. Si los prefieres anchos te recomiendo los de uno que conocí hace una semana.

 

Charly:

 

Se llama Nicolás, yo sé, creo que el apellido es Duran, de todas maneras llámalo y dile que lo quiero conocer.

 

Morita grita: Nicolás, Nicolás, invitando a algún espectador a pasar a la escena. Ninguno responde. Entonces le pregunta otra vez a los espectadores si alguno se llama Nicolás y quiere venir a compartir ese momento con ellos. Y mientras ella insiste en llamar a Nicolás, Charly que está en lo suyo dice:

 

Charly:

 

Quiero una loción, se llama ancho y ajeno. No me preguntes la marca que no la sé. Otra cosa: que las tipas no vengan diciendo que esto sí y que esto no y que sólo se lo dejan meter por delante. Así que, adviértele a los demás invitados que no quiero remilgos ni reclamos como está pasando hoy en esta fiesta.

 

Oscuro

 

La proa de un barco. La luz deja ver el mástil con una mujer, que no es Morita asomándose al mar. Tiene un catalejo. El mar es el público, ya lo sabemos. La mujer si da señales de excitación ¡y muchas!, aunque a veces se excita y a veces se hace la seria y no sonríe siquiera. Lentamente Charly, que estaba debajo de ella y que da todas las señales posibles como para decir que se la estaba mamando, se levanta y divisa el mar.

 

Oscuro

 

La proa de un barco. La plataforma. La orgía.

 

Morita:

 

(Besándole las tetas a una tipa y mirando como es penetrada) Para terminar quisiera explicar un poco el asunto: se trata lógicamente de permitir que el tipo se eyacule en tu cara. A propósito del primerísimo plano: Ya sabes que toda la teoría rechaza de entrada que la cámara muestre la posición de la cara de la mujer por debajo de la verga. Pues nos vamos, primero, a meter la teoría por el culo, y segundo, les vamos a demostrar que no existe hoy en el mundo una teoría ni una mierda ni nada que sea capaz de ir al tal fondo del asunto: definitivamente ya no hay fondo. O, sí lo hay… y está dentro de mi vagina. Y eso que hoy no me has querido tocar.

Medellín, 1980 (Colombia).

Maestro en Arte Dramático de la Universidad de Antioquia (Colombia), Investigador y escritor que investigó a pulso, desde su adolescencia, el espíritu y el lenguaje de las revistas pornográficas hasta cuando  aparecieron  Aristófanes y los trágicos griegos, James Joyce, Margueritte Yourcenar y Fonseca  aportaron nuevas luces a su espíritu pornográfico.

Jurado en varios festivales de teatro de Colombia y sus relatos han sido reconocidos en concursos de literatura en Colombia y el exterior y Finalista en las versiones X y XII del Concurso Nacional de Novela y Cuento de la Cámara de Comercio de Medellín con sus libros Rayas blancas en el cielo y La parte de la vida que me corresponde.

En 2012 publicó el libro La dramaturgia del porno (Universidad de Antioquia, Comité de Investigación de la Universidad de Antioquia (CODI)) y ha llevado su ponencia a varios encuentros internacionales de investigadores teatrales, como  el Encuentro Internacional de Investigación en Artes Escénicas, organizado por la Universidad de Caldas.

En la actualidad dirige el colectivo de artistas Divina Obscenidad Teatro.

Ha escrito y dirigido las obras Minotauro, Procusto, Fedra, Bondage, y la comedia sexualmente incorrecta Por favor, siéntate en mi cara, entre otras.

brujea@hotmail.com

 

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